Esta quiche me la enseñó a hacer mi querida y recordada amiga Francisca. La he bautizado con su nombre en honor a ella.
Ingredientes:
Para la masa quebrada:
200 grs de harina -puede ser de repostería-
1 huevo
100 grs de mantequilla
media cucharadita de sal
Para el relleno:
350 cc. de nata fresca (en El Corte Inglés venden una biológica de Normandía estupenda y la más parecida a la natural, que era la que Francisca le ponía al relleno)
4 huevos
100 grs de bacon ahumado en daditos o tiras
3 puerros en rodajitas como de 1 centímetro
100 grs de queso gruyere suizo rallado
aceite de oliva
sal
pimienta negra recién molida.
nuez moscada (opcional)
Realmente es una mezcla de la quiche Lorraine y de la quiche Vosgienne.
En un cuenco o en la amasadora se ponen los ingredientes de la masa quebrada y se amasa hasta formar una bola. Se introduce 1 hora en la nevera envuelta en papel film. Luego se saca y se extiende con un rodillo y se pone sobre un molde enmantecado un poco y se forra bien por dentro. Luego se pone un papel de hornear por encima y se llena todo el hueco con garbanzos o alubias y se mete en el horno previamente calentado a 180º durante 15 minutos (esto se hace para que la tarta quede ahuecada y no suba y así poder luego echarle el relleno. Transcurrido el tiempo se saca de nuevo la quiche, se sacan las legumbres y el papel de hornear y se pinta con un huevo batido y se introduce 5 minutos más en el horno, de esa manera se hará una costra que impedirá que el relleno moje la pasta quebrada.
Mientras tanto, ponemos una sartén al fuego con un poco de aceite y pochamos los puerros hasta que estén tiernos y le añadimos el bacon para que se hagan juntos unos minutos. Escurrimos bien de aceite. Batimos los 4 huevos con la nata, le ponemos el queso, la sal, la pimienta y la nuez moscada rallada.
Tomamos la mitad del puerro con bacon y lo ponemos en el fondo de la tarta y echamos el relleno, acabando con la otra mitad de puerros con bacon e introducimos en el horno a la misma temperatura de 180º durante 30 minutos más o hasta que veamos que el relleno está ya cuajado. Vigilemos un poco cuando hayan pasado 20 minutos para que no se nos tueste demasiado.
Se puede comer recién sacada del horno o fría. Si nos sobra no temamos meterla en el congelador con papel film. Luego se saca y cuando se descongele estará igual de deliciosa que recién hecha. Se puede calentar un poco en el microondas o en un horno convencional.